El conocimiento no es una imposición, sino un diálogo en estado continuo. Los departamentos de las empresas deben estar interconectados para realizar un trabajo en conjunto, porque el mercado ha dejado de ser homogéneo, forjado por masas, para pasar a ser ecléctico, fragmentado y heterogéneo.

Se modifican las formas de trabajar, aunque también tu vida está cambiando. Un aspecto influye en el otro, y viceversa. Pero lo más importante es que recordar que el valor del profesional no reside en lo económico sino en su conocimiento.

Vivimos un tiempo en el que el fordismo ha muerto. Los modelos laborales están sujetos a paradigmas de la especialización del mercado. Se fragmenta tanto la manera de consumir como de trabajar. Esto es definido por Richard Sennet como el capitalismo flexible.